Proclama 1 de mayo - CUT Antioquia

Proclama 1 de mayo

1 de mayoEl imperialismo norteamericano con sus organismos multilaterales del orden financiero y militar, desencadenan la violencia y el autoritarismo para reordenar el mundo en beneficio de una minoría plutocrática que ejerce el poder en todas sus formas favoreciendo a los más ricos. De la mano de la OTAN intervienen en diversos países, se convierten en los gendarmes mundiales estimulando el control geopolítico y sometiendo militarmente muchas regiones del mundo. La reciente visita del Secretario de Estado de Estados Unidos ratifica el papel de dar órdenes a sus países aliados. El gobierno de Trump amenaza con invasión militar al pueblo soberano de Venezuela y continúa su plan de desestabilización apoyado por sus aliados, entre ellos el gobierno colombiano. En busca de mayor control geoestratégico interviene ahora en Siria por el traslado de hidrocarburos de Asia y Oriente Medio hacia el Mediterráneo. Las centrales obreras mantienen su rechazo a todo intervencionismo económico, político y militar en cualquier nación, como expresión de nuestra indeclinable posición de defender la soberanía nacional y la autodeterminación de los pueblos.

En cumplimiento de los dictámenes de los organismos internacionales (FMI, Banco Mundial, BID, OCDE) que representan los intereses de las multinacionales y el gran capital financiero internacional, los resultados no pueden ser más desastrosos para la economía colombiana, llevando a la miseria a la nación y a sus pobladores, colocándonos como el octavo país más desigual del mundo y el tercero en América Latina. La destrucción del aparato productivo nacional es evidente, la producción agropecuaria se ha estancado y en muchos sectores claves de la producción de alimentos fue barrida por la competencia desigual con las importaciones; sumamos hoy más de 12 millones de toneladas de alimentos importados anualmente, solo nos queda la actividad extractiva como fuente principal de recursos para el país, a sabiendas de la entrega en condiciones totalmente desventajosas para la nación y gabelas sin fin a las multinacionales.

Las condiciones de la fuerza laboral colombiana son reflejo del cuadro antes mencionado. Si se reemplaza la producción nacional por la extranjera y por ende se suple el mercado interno con trabajo extranjero, el desempleo, el trabajo informal, la tercerización no tendrán cuando disminuir. Si la política económica de todos los gobiernos de la era de la apertura económica y el neoliberalismo va en contra de la creación de riqueza nacional y la consolidación de un mercado interno que genere dinámica de crecimiento, desarrollo de fuerzas productivas propias, no se podrá pensar en crecimiento de oportunidades de empleo. La constante en todos estos años ha sido la generación de empleos de baja calidad, mal remunerados y poco capacitados, paralelos al deterioro del aparato productivo nacional, especialmente en actividades de mayor complejidad como la agroindustria, la industria manufacturera y los servicios de alto valor.

El 69% de los asalariados en Colombia devengan entre 0 y 1,5 salarios mínimos dejando una capacidad de compra muy baja y generando un impacto negativo en la economía a la hora del consumo. Adicionalmente, la sobrecarga de impuestos en más de 7 billones de pesos sacados de los bolsillos de la población menos favorecida, producto de la reforma tributaria que aumentó el IVA al 19% y que puso la situación en condiciones tan graves, que generó descontento inclusive en los gremios económicos por bajas en las ventas en el año pasado y lo que va corrido éste. Así las cosas no hay dinámica económica que jalone el aumento de la producción y por consiguiente el empleo.

El Comando Departamental Unitario ha señalado también que el fenómeno de la corrupción, que de manera horrorosa se ha colocado como el pan de cada día, tiene su sustento en la aplicación de la política de libre comercio, que propicia a las multinacionales y grandes inversionistas de capital, la competencia por quién se lleva la mejor tajada y se alza con el botín de la contratación estatal, a punta de sobornos, coimas y mermeladas, aunque tengan para ello que comprar campañas y candidatos, tal como se evidenció en las elecciones de 2010 con Santos y Uribe, y 2014 con Santos-Vargas Lleras y Zuluaga. Odebrecht es solo un ejemplo; la corrupción es una necesidad y el sustento para el funcionamiento de estos gobiernos oligárquicos y antinacionales que mal gobiernan al país.

En el transcurso de éste año y en medio del debate electoral se han profundizado los males que el actual gobierno ha ocasionado con la aplicación de su modelo económico, social y político. No hay ningún cambio de rumbo y como muestra nos someten a la OCDE que significa más de libre comercio y deterioro de nuestra economía. Una de las condiciones para que Colombia sea incluido en ese organismo consiste en que se impondrá otra reforma al sistema pensional, como igual pretenden en otras naciones, que representará un retroceso en las condiciones que hoy tienen los pocos trabajadores que acceden a este derecho laboral y alejará aún más la posibilidad de que la totalidad de los trabajadores puedan tener el cubrimiento de esta prestación, al aumentar de edad para pensión y los requisitos para obtenerla. El mal mayor de esta calamidad está representado en los fondos privados de pensiones que han convertido este derecho en un negocio, sumado a la informalidad y tercerización laboral que impide o reduce la capacidad de cotización de los trabajadores. Se trata, por el contrario, del fortalecimiento de Colpensiones como fondo público que administra el régimen de prima media con prestación definida, único capaz de garantizar la ampliación del derecho y la sostenibilidad del sistema pensional, hoy gravemente amenazado. Por eso luchamos por la eliminación de las formas ilegales de vinculación laboral existentes. En el mismo sentido persistimos en volver a establecer el recargo nocturno a partir de las 6 de la tarde y la rebaja de la cotización en salud de los pensionados al 4%, como lo estableció la Ley aprobada en el Congreso de la República.

Hemos respaldado y lo seguiremos haciendo, los procesos de diálogo y acuerdos sobre la paz con las guerrillas, en el objetivo de que se dé fin al conflicto armado en Colombia. Los acuerdos de La Habana entre el gobierno y las Farc son un ejemplo a seguir y mejorar en un proceso más integral para con el resto de las organizaciones insurgentes. Exigimos al gobierno el cumplimiento del proceso de implementación de los acuerdos, la generación de hechos de paz con los demás grupos y se dé fin a las acciones violentas que han arrojado nuevas víctimas y aumentado en 200 los dirigentes asesinados en menos de un año. Nada justifica el terrorismo y el asesinato de líderes y dirigentes sociales, debe cesar de manera inmediata. Rechazamos además los ataques de que han sido víctimas los miembros del partido legal Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, quienes reintegrados a la vida civil y haciendo proselitismo político en el marco de la Constitución y las leyes, se les deben brindar todas las garantías electorales y de seguridad que permitan que desarrollen sus actividades políticas sin contratiempo alguno. Hacemos un llamado al debate civilizado y democrático que permita la confrontación de ideas con argumentos y de ninguna manera la agresión física ni el obstáculo a sus actividades proselitistas. Rechazamos todo tipo de agresión venga de donde viniere.

Las centrales obreras instamos a nuestros afiliados a participar activamente en todas las actividades de movilización y lucha que los distintos sectores sociales, políticos y sindicales realicen en oposición a la política económica y social del actual gobierno. De la misma manera invitamos a participar de las distintas jornadas nacionales de protesta programadas por los sectores sindicales y sociales, por mejores condiciones laborales y contra el acoso en el trabajo de acuerdo a los convenios de la OIT, como las movilizaciones que se realizarán de los trabajadores de la salud del 7 al 12 de mayo, el paro de 48 horas de Fecode el 9 y 10 de mayo, y la jornada de los estudiantes universitarios en el mes de abril.

Las elecciones presidenciales del presente año están signadas por el desastre económico y social, la acentuación de las actividades de corrupción y saqueo del erario público. Los trabajadores y demás sectores medios de la población, junto con los demócratas y dolientes de un país que merece mejor suerte, tanto en su condición de nación con inmensas riquezas naturales y la existencia de millones de compatriotas laboriosos y honestos, tenemos el deber de reflexionar detenidamente y evaluar las opciones que hoy compiten por los votos de la ciudadanía, no caer en el engaño ni en las trampas, tampoco en los ofrecimientos del clientelismo y la compra de votos y conciencia; “el que paga para llegar, llega para robar”, como sabiamente señaló el maestro Carlos Gaviria Díaz. El 27 de mayo en la primera vuelta presidencial, el Comando Departamental Unitario llama a votar por programas que encarnen los intereses de la nación y el pueblo, escojamos al que no represente el establecimiento y no cohoneste con los males que tienen a Colombia sumida en el atraso, la miseria y la subordinación a los poderes extranjeros. Persistimos en llamar a los sectores democráticos y alternativos a encontrar caminos de unidad que nos permitan elegir a la Presidencia al candidato que defienda y apoye la producción nacional, el trabajo decente y la justicia social.

Central Unitaria de Trabajadores de Colombia
Subdirectiva Antioquia
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